“Volví para encargar un segundo portón, esta vez para la entrada de servicio de un palacete en la calle Serrano. El primero lo hicieron hace tres años y, tras revisar las juntas y el aceite de tung que usamos, seguía firme. En esta ocasión pedí un diseño más sobrio, con moldura de caja y espiga pero sin rosetones. El taller respetó la densidad del nogal y no aceleró los tiempos de secado. El resultado encaja con la fachada original de 1880 sin añadir estridencias.”
Ignacio Valverde
Arquitecto de interiores, Madrid — segunda restauración con el mismo taller
Portón de nogal de 2,40 m × 1,80 m · ensamble caja y espiga · aceite de tung · acabado mate